MODELOS Y JUEGOS FAMILIARES (III) – MODELO DE INTERACCIÓN FAMILIAR FUNDAMENTADO EN EL JUEGO SANO DE LA ADAPTACIÓN CREATIVA.

3.1 CRITERIO PARA SABER SI EL JUEGO DE INTERACCIÓN FAMILIAR ES SANO O INSANO
Para responder debo hacer una breve descripción del concepto que Jung llama “SI Mismo”, y otros autores (Fritz Perls, Goodman) llamamos “Self”. Como explica Jung el Sí mismo?

Metáfora 3: El SI Mismo es como una copa para recibir la gracia divina, capaz de adaptación creativa, fruto del interacción entre organismo y ambiente.

El concepto de SI Mismo en Carl Gustavo Jung surge a partir del estudio y la observación de sus pacientes y de su propia experiencia personal. Ambos caminos lo llevaron a la evidencia de la existencia de un “centro interior o alma” (en sentido psicológico, no teológico), entendido como un principio organizador de la persona entera. Llamó este centro interior “SI Mismo” y lo definió como:

  • la totalidad y la finalidad de la psique humana,
  • la imago Dei (imagen de Dios), el “Dios en nosotros” ».
  • El alma humana habitada por la divinidad.
  • El inconsciente colectivo que se organiza alrededor de un centro espiritual y religioso.

El descubrimiento del SI Mismo lo llevó a concebir para la persona un proceso de maduración cuyo objetivo es llegar a ser «Un mismo», es decir, encontrar su propia identidad real (o individualidad), y con el objetivo de liberar a la persona de las influencias del modelo educativo alienante o llamado el carácter. Jung llegó a decir: “El” Sí Mismo es como una copa preparada para recibir la gracia divina “.

Fritz Perls completa diciendo que debemos entender el SI Mismo, no como una realidad estática, rígida y cristalizada, Tencent en sí mismo y autosuficiente. Sino que es una realidad dinámica que se expresa y manifiesta a través del organismo cada vez que interactúa con el ambiente, es decir, con la realidad que le rodea: personas y eventos. El SI Mismo es el resultado de la adaptación creativa que surge y se manifiesta en el presente real y transitorio, continuamente cambiante; es un proceso temporal que se desarrolla a través de diferentes fases en las que se pone en acción el contacto entre organismo y ambiente; el SI Mismo existe cada vez que organismo y ambiente interactúan: el SI Mismo, en última instancia es esta misma interacción.

Desde esta perspectiva la relación-comunicación?

La relación-comunicación es sana, cuando es fruto de una interacción dinámica (transacción) que promueve la adaptación creativa. Desde el punto de vista de los padres como generadores de un determinado Modelo Educativo de relación-comunicación, significa concretamente que promueven con el ejemplo y la vida un estilo de relación-comunicación que favorece la adaptación creativa tanto la propia como la los hijos, por muy conflictiva que sea la situación en un momento determinado.

3.2 LA ADAPTACIÓN CREATIVA Y LA DANZA PERICORÈTICA
Metáfora 4: La adaptación creativa metáfora de la danza pericorètica.
La metáfora de la “danza pericorètica” expresa muy bien, de forma plástica, lo que tiene lugar en el dinamismo de la relación-comunicación que hace posible la adaptación creativa. En esta antigua danza mediterránea el movimiento esencial y repetitivo consiste en que cada uno de los danzantes se mueve alrededor del otro, en un continuo sucederse de figuras surgidas del “recíproco bailar uno alrededor del otro”.

“Pericoresis” es la expresión que indica este implicarse, involucrarse de uno con el otro, desde la acogida, la escucha y las reglas que regulan la convivencia, las cuales son consensuadas entre todos, al servicio del crecimiento de todos, con la mirada común al bien del otro; un bien que permite a cada uno ser él-ella auténticamente, bueno y atendiendo a las propias necesidades, teniendo en cuenta las de los demás.

La danza pericorètica madre-bebé
De hecho la danza pericorètica, tal como indican las modernas investigaciones, forman parte del origen de nuestra vida mental. Desde el nacimiento, la madre está atenta al hijo, acoge sus necesidades, intuye sus estados de ánimo, se adapta y responde al hijo, el cual, sentirse mirado y reconocido, aprende a mirar ya reconocer la madre, y comienza a adaptarse a ella. De este recíproco bailar uno alrededor del otro, de esta adaptación mutua, surge, casi miracolosament, el origen y la estructura de la experiencia psíquica del bebé, alimenta su evolución, favorece el pleno desarrollo de sus potencialidades, e incluso, está en condiciones de mitigar las heridas.

La danza pericorètica siempre la inicia y la mantiene el amor oblativo
La danza pericorètica puede nacer incluso si al principio sólo es uno solo quien promueve la danza y la mantiene. Así sucede en la relación madre-hijo, donde la iniciativa es de la madre. Más adelante, en cualquier relación-comunicación uno de los participantes puede empezar a cuidar del otro, abriéndose a él, dando el primer paso, siendo el primero en acogerlo (naturalmente sin efectuar maniobras de ningún tipo o sin esperar con ansia ningún tipo de respuesta o retorno por parte del otro).

Esta actitud de gratuita cuidado y apertura no tarda en ser “contagiosa” y generalmente se convierte en el “modelo” relacional que también el otro hace suyo, imitándolo y entrando en la danza. Sin embargo, es sembrar con un amor paciente y desinteresado.

Para que una experiencia de relación-comunicación sea significativa y duradera, los protagonistas deben ponerse en la perspectiva de la reciprocidad, aprendiendo, a pesar del riesgo de inevitables errores y frustraciones, el arte siempre nuevo de “bailar el uno al alrededor del otro “.

3.3 LA FAMILIA: UNA OBRA DE ARTE EN EL MARCO DE LA RECIPROCIDAD
El esfuerzo por promover y sostener la adaptación creativa qué objetivo tiene?

  • Para que todo este esfuerzo?
  • Adaptación creativa para conseguir qué?

Metáfora 5: Construir juntos una obra de arte a partir de la reciprocidad
Para construir juntos la familia entendida como una obra de arte, la que se construye en el tiempo, mediante la relación-comunicación, entendida como el instrumento (el cincel) que mediante la adaptación creativa, hace posible la reciprocidad. Por lo tanto, esta obra de arte no depende de una sola persona, sino de todas las que forman parte del sistema familiar.

Los tres momentos de la adaptación creativa
La adaptación creativa, cuyo objetivo es construir la obra de arte que es la familia, mediante la relación-comunicación de reciprocidad, se debe entender que es un proceso en el que cada miembro debe aprender a ser plenamente consciente = DARSE CUENTA

Darse cuenta de:

  • lo que siento y lo que necesito en el aquí y el ahora
  • lo que siente y necesita el otro en el aquí y el ahora
  • la reciprocidad y del ambiente que nos rodea

3.4 LA MOTOR DE LA ADAPTACIÓN CREATIVA ES LA RECIPROCIDAD.
En nuestra sociedad existen muchos tipos de relaciones, cada una de las cuales produce una realidad que no siempre termina siendo una obra de arte.

La relación-comunicación basado en la reciprocidad constituye un paradigma, un modelo de relación-comunicación, muy específico y particular. Del darse cuenta y del adaptarse creativo de todos los artistas que trabajan en la obra de arte familiar surge una tercera realidad, no como expresión exclusiva de uno o del otro, sino únicamente fruto de la recíproca interacción, fundamentada en una sana disposición de adaptación creativa y recíproca.

Entonces es muy probable que su estar juntos, su encuentro, la vivan como una experiencia fluida, satisfactoria, vital. Pero para que una experiencia positiva de este tipo pueda durar en el tiempo y ser estable, es necesario que cada uno se ponga en la perspectiva de la reciprocidad, es decir, tienda a promover y sostener una relación de reciprocidad.

Los padres que hacen la opción de vivir su relación-comunicación desde el paradigma de la reciprocidad, deben tener en cuenta el principio de Romano Guardini a partir del cual cada uno considera el otro “no desde la mirada del egoísmo, el cual prescribe cómo debe ser el otro, en función de los propios intereses, sino que lo contempla con los ojos de la libertad “.

Metáfora 6: El otro (SI Mismo) es un cáliz para recibir la gracia divina.
Desde la perspectiva de Jung y desde la de Guardini, cada miembro de la familia (empezando por los padres), mira de cuidar al otro, no únicamente como “el otro por sí mismo” (= diferente a mí y por tanto, indiferente) de quien me puedo desentenderse si no me interesa o si me molesta, sino que lo mira como “el otro para mí” (= igual a mí en humanidad), parte fundamental para yo poderme relacionar, adaptarme y realizarme en la reciprocidad.

El otro, se mire como se mire, “hace que yo sea” ya que:

  • contribuye a darme cuenta de lo que potencialmente ya es en mí,
  • me ayuda a “descubrir” lo que soy y lo que puedo ser,
  • me ayuda a afrontar ese proceso de adaptación creativo, constructivo, que me permite salir de mí mismo,
  • madurar, ser más auténtico (aunque sea doloroso).

Sin el otro yo nunca podría convertirse en persona. Nunca conseguiría educar a mi ser. Yo siempre soy para mí mi propio límite.

Metáfora 7: La relación-comunicación con el otro: causa y solución del límite. El límite, lugar de transformación.
Tendemos a vivir las dificultades con el otro como un límite, no como lugar de encuentro, de la misma manera que lo es la relación-comunicación. La cuestión es cómo el percibo y como el vivo.

El límite es un punto de encuentro de partes diferentes y contrapuestas pero a la vez las constituye.

Afirma Salonia: “En la cultura de la relación, el otro es siempre” el más allá “que me remite a formas inexploradas de mi humanidad”.

Para encontrarme con estas formas inexploradas de mí mismo, tengo que estar dispuesto a abrir a lo que el otro me aporta. Tengo que superar el miedo que me limita al diálogo con el otro. Tengo que aprender a adaptarme a un diálogo creativo que nace del silencio del propio yo.

Metáfora 8: El diálogo que nace del silencio del yo libre de sí mismo.
“Un maestro del diálogo como Gadamer, pone como condición para un diálogo genuino, llegar a una” fusión de horizontes “, es decir, a un horizonte que no es “mi”(sería el resultado de una mera victoria sobre el otro) ni el “tu” (se trataría, por mi parte, de una prematura renuncia a mi unicidad).

El nuevo horizonte se genera sólo cuando los dos horizontes se confrontan en el rigor de un encuentro que nace del reconocimiento recíproco. Sólo quien se separa de pertenencias simbióticas puede ser él mismo; pero sólo quien pierde la propia subjetividad en la relación, renace en horizontes inexplorados “. (G. Salonia, Sulla felicitó y dintorni. Tra corpo, tempo y parola, Argo, Ragusa 2004, pp. 11-112)

Así pues, en la dinámica de la reciprocidad yo estoy atento al otro, la escucho, el sostengo y el potencio en su diversidad y él, por su parte, asume la misma actitud frente a mí. Cuando los miembros adultos de la familia adoptan esta actitud como propuesta de relación-comunicación-diálogo, todo el sistema familiar madura en base a la estimación recíproca.

3.5 CUANDO NO AMAMOS SUBSTITUIMOS la DANZA POR CONFLICTO

  • Cómo evitar el juego insano, neurótico?

Nuestras relaciones no siempre son tan bonitas. La realidad es dura, a veces, e incluso conflictiva. El conflicto tiene lugar cuando la danza dejar de ser pericorètica, es decir, cuando cada uno empieza a bailar por su cuenta, o sencillamente, deja de bailar.

También surgen conflictos cuando no hay actitud ni disposición a una adaptación creativa. Concretamente cuando no se acepta el malestar y el sufrimiento que conlleva madurar. Como gestionar estas situaciones que llamamos de límite, de conflicto, de sufrimiento?

En las relaciones familiares, entre la pareja y entre padres e hijos a menudo se hace difícil mantener el principio de Romano Guardini: “Sé quien eres – y sólo a continuación: Y ahora me gustaria saber cómo eres y por qué”.

Cuando las cosas no van bien con la pareja o con los hijos, el primero en el que no estamos dispuestos es permitir que el otro “Sea él mismo”.

Le exigimos enseguida el cambio. El otro no puede cambiar porque no anteponemos la aceptación radical de lo que es ahora y aquí. No nos gusta lo que hace ni por qué lo hace. Y tenemos miedo de que lo pueda seguir haciendo en el futuro. El miedo no nos deja ver la persona que tenemos delante. El otro percibe nuestra exigencia más que nuestra estimación. El miedo no nos deja ser creativos ante la novedad que debe surgir, incluso de una situación conflictiva o dolorosa.

Proseguir o reiniciar la danza pericorètica conlleva salir de uno mismo y ponerse a amar al otro tal como es. El cambio sólo se produce cuando el otro se siente estimado incondicional y gratuitamente. Si no es así, la familia corre el riesgo de quedar atrapa en su propia red insana. De hecho, la neurosis es la negación egocéntrica gestionar sanamente el límite.

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