EL COMPROMISO DE MISERICORDIA (ejercicio)

¿En qué consiste?

El ejercicio del compromiso (voto) de misericordia consiste en comprometerse cada noche en enterrar en una tumba todas las experiencias y vivencias negativas con la pareja a tres niveles:

1. Nivel de pensamiento y para corregir hábitos viciosos en el pensar: Entierro de todas las suposiciones, impresiones, interpretaciones de la pareja que me impiden estimar.

2. Nivel de sentimientos y para corregir hábitos viciosos en el sentir: Entierro de la evaluación, acusación, juicios, tentación de darle consejos en forma de “deberías …” (debeísmo), que me impiden amar.

3. Nivel de conducta y para corregir hábitos viciosos en el actuar-reaccionar: Entierro de los juegos de manipulación, de poder, de control y todas las expectativas que tengo sobre la pareja, que no me dejan querer.

Conocéis vuestros respectivos defectos: “cuando hablas así, cuando dices esto, cuando haces aquello, cuando te sale ese ego-carácter …

Se trata de ir cada noche a dormir haciendo el ejercicio de dejar todo lo que me pesa, molesta, hiere, hace sufrir, del otro, en la misericordia de Dios. Hago el compromiso de olvidarlo todo y dejarlo en la misericordia de Dios. Me olvido del rencor, de la irritación, del juicio, de cómo me has frustrado, etc … Me despierto por la mañana siguiente dispuesto/a a encontrarme con una persona nueva, como si no tuviera ese defecto, aquel carácter, lo que me molesta. Como si nos enamoréssim por primera vez.

Se trata de una gimnasia mental, psicológica, emocional y espiritual, muy radical. Requiere hacerse violencia, hacerlo con la voluntad, con la opción de ver en la pareja la persona nueva, como si fuera el primer día que me encuentro con ella y la conozco.

Es una ascética radical del propio yo (mente, corazón, voluntad), porque es como matar en nuestra cabeza la idea de que me he formado del otro, para que nazca la idea de que el/la otro/a es Jesús y por tanto, es otra persona.

Es verdad que se trata de una ascética muy dura. Al principio parece imposible. La mente se resiste. Pero la voluntad de poner por encima de todo la mutua y continua caridad, lo puede todo. De ahí que si me comprometo a esta ascesis es porque entiendo que el amor o es concreto y nace de la muerte radical de mi yo, o no es amor. Esta parte ascética es responsabilidad mía. De ahí surge tras la mística. Pero esta parte corresponde a Dios, el cual se manifiesta en la pareja muere el uno en el otro por amor.

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