CONOCERSE DESDE EL OTRO (V)

EL DIÁLOGO QUE FRACASA
El egoísmo no consiste en vivir como nos parece, sino a exigir que el resto vivan como nos parece a nosotros. Oscar Wilde

Uno de los métodos más eficaces para poner a punto una estrategia o para seleccionar un instrumento útil para ciertos fines consiste en determinar ante todo lo posible error que hay que evitar. La mayoría de los inventores, de Arquímedes a Leonardo o Edison, al llevar a cabo sus geniales intuiciones han utilizado el método que se describe de manera fulgurante en la tradición del arte de la estratagema: «Si quieres enderezar una cosa, aprende antes todos los métodos para torcer aún más ». También en nuestro caso, para aprender a dialogar estratégicamente con nuestra pareja, el primer paso será determinar todas las maneras seguras para hacer fracasar nuestro intento.
Si partimos de una analogía entre el diálogo y la alquimia, vemos primero los ingredientes que sirven para la preparación de la poción mágica capaz de producir un hechizo en la relación de pareja. Empezamos por describir aquellos preparados alquímicos capaces de producir hechizos malignos, elementos que tienen el poder de llevar el diálogo en la dirección del fracaso. Más adelante describiremos los ingredientes del diálogo que permite orientar de forma constructiva la relación de pareja. Y para hacerlo de forma práctica os propongo responder el siguiente test. Dónde os vemos reflejados cada uno ?

PRIMER PRODUCTO: Puntualizar
Un rasgo que caracteriza a las personas inteligentes en sus relaciones es la tendencia a puntualizar las situaciones y las condiciones, las sensaciones y las emociones en relación con otros. Esta modalidad puede llegar a ser redundante y transformarse en una práctica que, en vez de prevenir los problemas, los alimenta. La razón es que pocas cosas son tan engorrosas como sentir que nos cuentan cómo son las cosas y cómo deben ser para que funcionen mejor. A menudo también podemos constatar que nuestra pareja tiene razón, pero al mismo tiempo, la forma en que lo dice nos irrita y hace surgir en nosotros el deseo salvaje de transgredir las reglas de la relación. La persona racional y sensata que tenemos frente a nosotros se transforma en un magnífico pesado: esto, traducido en términos emocionales, significa para nosotros la anulación del deseo y una reacción de huida o de conflicto. La estrategia de la puntualización podría definirse como una «perversión de la racionalidad», ya que produce efectos irracionales a partir de un comportamiento super-racional. La dinámica de conflicto entre emociones, sentimientos e intuiciones de un lado y razonamientos, deducciones, confutacions, argumentaciones por el otro, nos cuenta como el ingrediente comunicativo de la puntualización, aun siendo «racional», produce efectos irracionales. El hecho de puntualizar nos muestra como un ingrediente fundamental del diálogo que fracasa.

  • Puntualizo yo?
  • Puntualiza mi pareja?
  • Si lo hace la pareja, me molesta?

SEGUNDO INGREDIENTE: Recriminar
El hecho de recriminar incluso transforma la culpa del otro, en legítimos derechos. Piensa en aquellas situaciones en que tu pareja te ha recriminado ásperamente algo como si la culpa fuera tuya: las conclusiones rápidas nos hacen sentir casi inocentes y la culpa, aunque sea muy grave, pierde fuerza. El acto comunicativo del recriminó consisten en someter a la pareja a un proceso en el que se puntualizan sus culpas, aunque pueda parecer una manera correcta y legítima de aclaración. Esto produce en el acusado reacciones emotivas de rebeldía. También en este caso, la forma de la comunicación y su modalidad emocional transforman un mensaje correcto en el plano formal en un acto de relación que desplaza su atención de los contenidos a la esfera emocional. El sentirse cuestionados y condenados hace que las emociones en juego sean el rechazo y la rabia. Esta reacción emocional anula la culpa y hace que nazca el deseo de escapar o de atacar. Cada vez que recriminamos algo a alguien, el resultado no será la aceptación de nuestras razones, sino una reacción de rechazo emocional. Por lo tanto, la estrategia de la recriminación es un ingrediente fundamental para una relación catastrófica.

  • Recrimino yo?
  • Recrimina mi pareja?
  • Si lo hace la pareja, me molesta?

TERCER INGREDIENTE: Hacer reproches i tirar en cara
Echar en cara es un acto comunicativo que induce a exacerbar en vez de reducir lo que se quisiera corregir. El resultado es una irrefrenable sensación de rabia frente a quien nos quiere constreñir en nuestras carencias afectivas y en nuestro egoísmos. Lo que echa en cara se coloca como víctima del otro y, desde esta posición de dolor, utiliza su propio sufrimiento para inducir a la pareja a que corrija aquellos comportamientos que lo han generado. Por desgracia, el resultado habitualmente es que no sólo la pareja cambia de comportamiento, sino que incluso se indispone, enoja y menudo llega a ser aún más opresivo. Es muy conocido el hecho de que quien se coloca como «víctima» construye sus “verdugos”. Echar en cara es un ingrediente fundamental de un diálogo con la propia pareja destinado al fracaso.

  • Hago reproches yo?
  • Hace reproches mi pareja?
  • Si lo hace la pareja, me molesta?

CUARTO INGREDIENTE: Sermonear
La cuarta estrategia para un diálogo fallido es aquella en la que probablemente hemos sido todos educados desde niños, porque todos hemos sufrido los sermones de nuestros padres, del cura, del maestro y así sucesivamente. La estructura de hacer el sermón es proponer lo que es justo o injusto a nivel moral y, basándose en ello, examinar y criticar el comportamiento del otro. El efecto de esta acción comunicativa es que hace venir el deseo, también en quien no lo tiene, de transgredir las reglas morales establecidas como fundamento del sermón mismo.

  • Sermonear yo?
  • Sermonea mi pareja?
  • Si lo hace la pareja, me molesta?

QUINTO PRODUCTO: «Te lo dije»
Esta declaración generado rabia a cualquiera, hasta en un santo. El efecto desastroso es directamente proporcional a la importancia en el plano afectivo de la persona que pronuncia estas palabras, ya que cuanto más implicados emocionalmente estemos, tanto más insoportable es sentir que nos dicen «Te lo dije!». Hay muchas variantes de esta frase, pero todas tienen la misma estructura y función, por ejemplo: «Yo ya hosabia …» o «No me quisiste hacer caso, ves?». La idea de fondo es que la pareja nos comunica el hecho de que nosotros hemos cometido algún error porque no le hen escuchado o no le hemos dado importancia a sus palabras o en su opinión. Cuando pronunciamos esta «fraseta» nos convertimos en el pararrayos de la rabia de nuestra pareja, a la que le damos la posibilidad de descargar contra nosotros toda la carga que tenía contra sí misma-a debido a su error.

  • Utilizo estas expresiones yo?
  • Las utiliza mi pareja?
  • Si lo hace la pareja, me molesta?

SEXTO INGREDIENTE: «Lo hago solo para ti»
De esta manera se declara un sacrificio unidireccional por parte de uno de los dos miembros de la relación: esto no sólo hace sentir al otro en deuda, sino que le obliga también a recibir algo que le hace sentir inferior, ya que necesita un «generoso» acto altruista. Es comprensible que este mensaje, que la mayoría de veces llega sin que hodemana, sea muy irritante porque coloca en una condición emocional ambivalente: debería agradecérselo por la generosidad, pero estoy en dificultad en cuanto no se lo de pedir. Esta declaración viola una regla fundamental de la llamada nobleza de espíritu, o «nunca reclamar al otro lo que hacemos por él». Si alguien nos reclama un sacrificio que ha hecho, o también sencillamente un pequeño favor, esto nos indica su necesidad de ser reconocido y gratificado por lo que, si de verdad hubiera sido noble y generoso, debería haber hecho sin que se notara . Un acto altruista declarado se transforma en una maniobra decididamente egoísta. Si yo no pretendo el reconocimiento de mi sacrificio, la otra persona se dará cuenta por sí sola y me estará doblemente agradecida: un vez por favor recibido y otra para no habérselo lo reclamado.

  • Utilizo este mecanismo yo?
  • El utiliza mi pareja?
  • Si lo hace la pareja, me molesta?

SÉPTIMO INGREDIENTE: «Deja, ya lo hago yo»
Se trata de una actitud que se disfraza de gentileza pero que en realidad esconde una forma de descalificación de las capacidades de la otra persona. Se trata de aquellas situaciones en las que se sustituye al otro al realizar una tarea, haciendo que nuestra actuación parezca un acto de cortesía y atención en nuestra relación. «Querida, deja, ya aparco yo el coche …» o bien «Querido, deja que haga yo esto», etcétera. En apariencia parecen actos gentiles para ayudar al otro, pero en realidad quien «sufre» la gentileza la vivo como un acto de descalificación de sus propias capacidades. Una ayuda no solicitada no sólo no ayuda, sino que perjudica. Esto es así porque el acto, si bien a un nivel más superficial de comportamiento comunica una buena intención, a un nivel emocional más profundo significa: «Déjame hacer a mí que tú no eres capaz». Este mensaje subliminal tiene un poder que envenena y enturbia la más sincera de las buenas intenciones.

  • Utilizo este mecanismo yo?
  • El utiliza mi pareja?
  • Si lo hace la pareja, me molesta?

OCTAVO INGREDIENTE: LA RECETA SECRETA: reprobado
La reprobación no es una crítica directa, no es una contestación, no es un poner en duda la capacidad del otro, sino que es una secuencia representada por una primera parte en la que se felicita al otro y una segunda parte en la que se afirma que, sin embargo, se podría haber hecho mejor, más o que de lo no basta. Imagina que haces un precioso regalo a tu pareja: ella abre el regalo, mientras te da las gracias dulcemente. Quitar el regalo, un espléndido anillo de oro blanco. Lo mira y con una sonrisa te dice: «Es bellísimo, pero como es que has olvidado que a mí me gusta de oro amarillo?». Cuántas veces nos hemos oído decir: «Sí, está bien, pero no es suficiente, podrías haberlo hecho mejor». Es una estrategia formidable para crear problemas con la mejor intención.

  • Hago reproches yo?
  • Hace reproches mi pareja?
  • Si lo hace la pareja, me molesta?

LA ESTRUCTURA DEL DIÁLOGO FALLIDO
Primera característica: Todas estas formas de comunicación se basan en las «mejores intenciones». La persona pone en acción cierto tipo de dinámicas con la intención de prevenir o resolver un problema, pero consigue el resultado contrario. No basta tener buenas intenciones para tener buenas relaciones, sino que hay que tener la capacidad de utilizar de manera eficaz las formas de comunicar.
Segunda característica: Quien pone en acción las modalidades de comunicación quiebras está firmemente convencido de sus propias razones. Pero como nos recuerda Hermann Hesse: «La paradoja de las paradojas es que lo contrario de la verdad es igualmente verdad».
La tercera característica: Proponerle al otro las propias opiniones y sensaciones sin darle la posibilidad de expresarse.
Estas tres características son la mejor manera de hacer fracasar el diálogo.

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