LA COMUNICACIÓN PROSOCIAL DE CALIDAD (I)

LA COMUNICACIÓN DE CALIDAD PROSOCIAL DE LA PAREJA
A lo largo de este curso hemos reflexionado en torno a la familia, educadora del sentido del amor. Hemos hablado de la fuerza que tiene el ego-carácter de sabotear el amor y con él, la función educadora de la familia. Hemos constatado que la satisfacción de la pareja depende de la estimación y de la capacidad de diálogo y comunicación. Una manera de asegurar el sentido del amor, como elemento educador de la familia, es que la pareja logre una comunicación de calidad prosocial. Hemos hablado de cómo una buena comunicación prosocial es la oportunidad de conocerse a través del otro, conocer el propio ego-carácter y trascenderlo. Hoy profundizaremos en cómo adquirir una buena comunicación prosocial. Empezamos por definir

¿Qué es la prosocialidad?

Es un sistema de pensamiento orientado a la investigación, formación, aplicación y difusión de valores, actitudes y conductas prosociales. En nuestro país, concretamente en la Universidad de Barcelona, ​​el grupo de investigadores LIPA (Laboratorio de Investigación Prosocial Aplicada) bajo la dirección del Dr. Robert Roche, lleva muchos años investigando y difundiendo la cultura de la prosocialidad aplicada al campo de la relación de pareja y en la educación.

Según el Dr. Roche y su equipo de investigadores, la prosocialidad está conformada por aquellos comportamientos que, sin buscar recompensas materiales, favorecen a otras personas o grupos según su criterio, suponen metas sociales objetivamente positivas y aumentan la probabilidad de generar una reciprocidad positiva de calidad en las relaciones interpersonales o sociales que se derivan, mejorando la identidad, creatividad e iniciativa de los individuos o grupos implicados (Roche 1991).

De aquí se desprende que el criterio que define una acción como prosocial, viene dado por el receptor de la acción y no por quién es el autor. Este “pequeño” detalle marca una gran diferencia a la hora de definir cuáles son acciones prosociales y cuando una comunicación se puede considerar o no con calidad prosocial.

En este sentido, podemos afirmar que la comunicación de pareja es de calidad cuando genera una reciprocidad positiva y de calidad en las relaciones interpersonales o sociales, cuando mejora la identidad, la creatividad y la iniciativa de los dos. De ahí que el objetivo de la comunicación de la pareja para que sea de calidad no es informar (hacer llegar un mensaje a la otra), sino más bien entender al otro y entenderse mutuamente, es decir, comprender los significados comunes y aquellos en los que no hay consenso.

Comunicarse prosocialmente implica centrar la atención en conseguir una auténtica relación con el otro. Se trata de tener como objetivo una “encuentro auténtico” entre el “yo” y el “tú”, para, sobre la base de la comprensión mutua, tomar las opciones más adecuadas según cada contexto y situación.

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