LOS 7 ASPECTOS DE LA VIDA DE PAREJA (I)

EDUCAR LA RELACIÓN DE PAREJA ALREDEDOR DEL AMOR
A nuestro juicio y experiencia creemos muy importante formar y ayudar a las parejas que acompañéis al matrimonio torno a un planteamiento integrador, desde el punto de vista cristiano.

Es un planteamiento que antes de que psicológico y espiritual es antropológico-relacional. Es decir, a alrededor de la persona en relación. Qué valor nos damos como personas?

El valor integrador de la persona por excelencia es el amor, la estimación. Cuando la persona se siente amada, se abre y está dispuesta a todo. Al contrario, se cierra, se protege y se pone a la defensiva. Esta actitud de cierre neurotiza la persona y el ego-centro en sí mismo.

Por lo tanto el elemento integrador básico para afrontar la relación de pareja consideramos que es el amor. Un amor que debe madurar, pero que desde el primer momento debe ser el eje de todo el proceso.

Tendremos que mirar estos 7 aspectos desde la perspectiva antropológica del AMOR.

Nos explicamos un poco mejor: Que el amor sea el eje integrador de toda la vida de la pareja significa fundamentar todos estos aspectos en el amor; significa enfocarlos todos desde el amor, como expresión del amor; significa iluminarlos desde el amor, mirarlos, enfocarlos, plantearlos, afrontarlos desde la perspectiva del amor. De forma que todo gire alrededor del amor que cada uno quiere madurar, y dar al otro, no tanto desde el amor que cada uno espera recibir del otro.

Para una pareja cristiana, como es el caso que os ocupa, este amor integrador, es DIOS AMOR, manifestado en Jesús, enseñado por Jesús, el que pone el listón de hasta donde es posible madurar en el amor auténtico: hasta dar la vida por el otro. De este modo Dios Amor es el referente del verdadero amor de la pareja.

1. DIOS ES EL BIEN (ROJO)

Partimos de la realidad con la que cada pareja se encuentra cuando empiezan a hacer camino juntos. Con que se encuentran?

Se encuentran dos personas que se han enamorado y se aman y quieren hacer un camino juntos, queremos formar una familia.

Detrás del primer enamoramiento se encuentran, pero y muy pronto, con la realidad de la respectiva BIOGRAFÍA PERSONAL, es decir, con sus neuras, con sus luces y sombras, con las ilusiones y con la realidad del desencanto, cuando el ego-carácter de cada uno se encuentra con las contrariedades del otro.

Esta primera realidad, se pone de manifiesto muy pronto. Pronto saltan chispas. Algunas empiezan a encender un fuego que a menudo se quiere apagar tirando más leña. A menudo la situación puede llegar al rojo vivo.

Si el amor y la estimación es el eje, es el criterio y el valor que se quiere salvar por encima de todo, es este amor el que da el sentido y la fuerza que cada uno afronte su biografía personal desde el que cada uno tiene que trabajar, sin querer que sea el otro quien tiene que cambiar. Este amor lleva a cada uno a querer ver las respectivas heridas de ‘no amor’ que ha de sanar para que el otro se sienta bien en la relación. Cuando cada uno se mira a sí mismo para sanar lo que necesita sanar, es el acto de amor más honesto para empezar a avanzar con confianza y seguridad, contrario al cansancio que suponen las exigencias, las manipulaciones, las culpas que el otro proyecta en la pareja, los juegos psicológicos para que el otro se acomode a mis expectativas, etc.

Este primer trabajo de toma de conciencia de la propia biografía personal del identificamos con el color rojo, que cuando se mira desde el amor, forma parte de proceso de crecimiento y de maduración de cada persona. Como cualquier color, forma parte de la luz, la cual cuando se refracta en un prisma lo hace en los siete colores del arco iris.

El rojo es el color de la vida divina, entendida como energía, como VIDA que unifica, como economía, como bien supremo: Desde ES EL BIEN.

Se trata de ver y enfocar la historia personal de cada uno desde la perspectiva de cómo Dios, en su AMOR voz y estima cada miembro de la pareja. Dios mira cada uno con amor, sea como sea, se encuentre como se encuentre, se encuentre en la fase que se encuentre, siempre lo mira con la capacidad de salir adelante. Esta mirada de amor de Dios, es una mirada que no juzga sino que da confianza y estimula a afrontar las heridas de ‘no amor’ para punzantes y profundas que sean. La Resiliencia demuestra que esto es posible.

El tema del COMPROMISO, lo vemos dentro este mismo color rojo. El COMPROMISO de vivir juntos, haciendo camino hacia la unión. Se trata de un camino de comunión en el amor.

Siguiendo con la imagen visual del arco iris, el rayo de luz es uno solo. Cuando se refracta lo hace en colores diversos. EL rayo de luz para nosotros es este AMOR DE DIOS que nos sostiene, nos sana, nos da sentido y nos integra.

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