EL PERDÓN (I)

1.1 EL PERDÓN SURGE DEL IMPULSO VITAL DEL AMOR.
Es un hecho sociológico, que el perdón, a pesar de que en los estudios tradicionales sólo se contempla en el campo ético-religioso, es una temática que en la cultura contemporánea no se le ha prestado demasiada atención. En cambio, también es un hecho que nos nuestras relaciones familiares y en las relaciones en general, a menudo nos sentimos ofendidos y ofendemos a los demás. Tanto en un caso como en otro, desde un punto de vista antropológico, todos tenemos necesidad de ser perdonados y de perdonar.

Peter Schellenbaum, famoso psiquiatra y psicoterapueta suizo, y famoso por su libro: “La herida de los no queridos”, propone unas premisas para llegar al perdón:

1. LAS HERIDAS DE FALTA DE ESTIMACIÓN bloquean el AMOR
Las heridas de falta de estimación, producen una demanda continua de la estimación que no se ha tenido. Esta continúa demanda bloquea el amor que cada persona es en esencia, produce baja autoestima y le impide salir de sí mismo para amar.

2. LAS HERIDAS TAMBIÉN SON CAUSA DE NUEVOS IMPULSOS VITALES
El hecho de haber experimentado heridas de no estimación y de abandono no conlleva sólo riesgos y peligros, inseguridad y angustia, sino que también son ocasión, sin embargo, de NUEVOS IMPULSOS VITALES.

3. LAS HERIDAS DE NO ESTIMACIÓN, divide la PERSONA EN DOS PARTES
la parte herida que reclama estimación y seguridad mediante el victimismo y la dependencia y el impulso vital del amor, del que se queda al margen.

4. EL AMOR NO RECIBO NO PUEDE SER RECLAMADO EN LA FUERZA
Si ha faltado amor, el hijo o la hija esforzarán durante toda la vida para recuperarlo, no sólo los padres, sino de cualquier persona significativa. Esta dinámica los mantiene infantiles y dependientes toda la vida y bloquea su desarrollo maduro y dificulta perdonar a quienes no les da estimación.

5. LA FALTA DE AMOR HACIA UN MISMO
Las carencias de amor parental son la raíz que producen un efecto común en todo el mundo: la carencia de amor hacia un mteix, la desconfianza, que se generalizan en forma de inseguridad frente al mundo. El resultado, es un gasto de energía inútil, orientada a reivindicar fuera, en detrimento de usarla para poner en marcha el impulso vital del amor desde dentro.

6. ABANDONAR EL VICTIMISMO
La persona que logra un profundo grado de conciencia, ya no cae en la tentación de ver en los padres la única causa de sus dificultades. En cada relación hay complicidad, también entre padres e hijos. Por complicidad entiende participación. Quien acepta este principio experimenta un nuevo estímulo a la actividad y la responsabilidad individual en el aquí y ahora. Cada evento se convierte en experiencia, la marginación convierte impulso hacia la liberación. Cuando la persona se deja de percibir como víctima, se convierte en parte activa y signo de vitalidad.

7. SOLO LA RENUNCIA A REIVINDICAR EL AMOR NO EXPERIMENTADO, PUEDE SALVAR LA PERSONA
La herida de falta de estimación por sí misma no puede curar. Sólo la renuncia a reivindicar el amor no experimentado, puede salvar la persona. Ahora bien, no se accede a este proceso de renuncia con un simple acto de voluntad. Los simples propósitos de voluntad son del todo inútiles. La renuncia a la que nos referimos surge de tomar conciencia de los vínculos hasta ahora inconscientes, que mantienen las expectativas infantiles, a las que no es nada fácil renunciar, a pesar de que de ello depende la maduración de la persona.

8. LA RENUNCIA DE LAS EXPECATIVES ABRE LA PUERTA A UN AMOR MAYOR
Todos tenemos que renunciar al amor no recibido de los padres, si queremos madurar el impulso vital del amor, ya que esta renuncia es la energía que permite el desenvopulament y la autonomía. Si dejaran de remover la herida de no estimación, esta curaría mucho más deprisa. Pero hasta que no abran los brazos a los demás, permanecen replegados sobre sí mismos como un embrión. Jung añade que “el sacrificio (renuncia) del impulso que empuja hacia el pasado lleva necesariamente a la creación del mundo”, (cg jung, símbolo della trasformazione in opere, vol.5, Boringhieri, Tornini, 1970), a la creación de la propia existencia. Es el propio sí mismo lo que empuja al feto a salir hacia la luz. Este no-amor, no es sin duda mayor amor?

9. LA EXPECTATIVA PARALIZA Y LLEVA EL ADULTO EN LA DEPRESIÓN
El instinto evolutivo lleva a la renuncia de un amor parental tardío, la expectativa del que no nutre, sino que paraliza el adulto. La incapacidad de llevar a cabo la necesaria renuncia al amor no recibido de los padres, puede llevar a la depresión. Al origen del sufrimiento de una persona deprimida, suele haber siempre la precoz experiencia de un amor negado o equivocado y en consecuencia la incapacidad de renunciar a lo que ha sido negado. La depresión deriva siempre del surgimiento de un antiguo objeto de amor del que no se ha hecho la adecuada renuncia y separación. La causa principal de la depresión es un amor dirigido en la dirección equivocada. Esto es así porque los seres humanos son fruto de las relaciones y para que el amor mueve cada cosa, sea hacia adelante o hacia atrás.

 

1.2 EL PERDÓN SURGE DEL AMOR DIRIGIDO EN LA CORRECTA DIRECCIÓN
Desde este punto de vista la clave está en tomar conciencia de si la energía la usamos para reivindicar el amor que no hemos tenido o para dejarnos llevar por el impulso vital del amor. Para dar la dirección correcta al amor, tenemos necesidad de recurrir al perdón.

El verdadero perdón, en el sentido más profundo, no es un acto sencillo, sino fruto de un proceso psicológico, moral y espiritual, a veces difícil y doloroso, tanto para quien perdona, como para quien es perdonado. Podemos definirlo sustancialmente como un “acto de liberación”:

  • del rencor y la venganza de quien es ofendido;
  • del peso de la culpa y del aislamiento de quien ha cometido la ofensa y se arrepiente.

En la familia tienen lugar pequeños conflictos, desavenencias, puntos de vista y modelos familiares diferentes, descortesías, sutiles humillaciones, imposiciones de los respectivos rasgos de carácter o eneatipo no integrados, que hacen sufrir a las personas en su dignidad más profunda.

Quien reivindica amor, suele hacerlo a través de juegos de poder o de sumisión, de victimismo o desesperación, de autoritarismo o sometimiento, de manipulación o de mentira.

A menudo encontramos una dramática nostalgia de amor en aquellos que ofenden la dignidad del otro.

En el fondo, toda la historia del hombre y de la humanidad se puede entender como la búsqueda de aquella armonía, equilibrio y concordia por la que somos creados, y que cada uno persigue como íntima y fuerte vocación. Es el amor el don que desde pequeños, deberíamos recibir en las acciones, en las voces, en los gestos de nuestros padres y educadores. Sólo si nos encontramos esta extraordinaria, pero cotidiana experiencia de acogida, de afecto y de cuidado desinteresada, conseguiremos por nuestra parte, una vez llegamos a ser adultos, buscarla y reconocerla, reinventarla y ponerla a disposición de los otros.

Nadie, en definitiva, se puede valer por sí mismo.

La sana psicología nos dice que un maduro recorrido afectivo debería pasar de la búsqueda del amor “por uno mismo”, al amor por el propio “tú”, el más cercano, como es ahora la pareja, los hijos, los familiares, los amigos, hasta madurar el perdón al “enemigo”, que en algún momento nos ha herido o hecho sufrir.

Muchas veces hemos dicho que el amor verdadero, sólo lo es, si es oblativo. En este sentido, el perdón es un saber perder un sentimiento de rabia, no por miedo o por ceder pasivamente, sino para ofrecerlo como un acto completo, es decir, “por-do” (= como un don).

 

1.3 MOTIVACIÓN. “EL PARA QUÉ DEL PERDÓN”
Consideramos algunas afirmaciones de Bert Hellinger, gran experto en la relación de pareja y familiar, teniendo en cuenta las reacciones que ofenden y generan desequilibrio. Querer restablecer el equilibrio pide una fuerte motivación para afrontar el acto humilde de pedir y dar perdón. Contrariamente, un desequilibrio prolongado abre la puerta a la crisis.

1. EQUILIBRIO ENTRE EL DAR Y RECIBIR EN LA RELACIÓN
Es importante el equilibrio entre el dar y el recibir en la relación, de forma que donde no es posible compensar el desequilibrio en una relación, no puede darse ninguna unión duradera. Cuando cada uno insiste en su punto de vista, se separan cada vez más, separados de la corriente de la vida.

2. ABANDONAR El EMPEÑO
Empeño significa: “quiero y no quiero”, las dos cosas a la vez. Por eso en el fondo no se puede hacer nada con una persona obstinada.

3. ABANDONAR EL INTERCAMBIO NEGATIVO
La discusión es una manera de ganar distancia respecto del otro, mediante el intercambio negativo. El intercambio del negativo destruye muchas relaciones. Todo intercambio, tanto si es positivo como si es negativo, crea un vínculo. Cuando una pareja consigue abandonar el intercambio negativo para pasar nuevamente al positivo, la relación cobra una serenidad alegre.

4. DEJAR LIBRE DEL OTRO, PERDER LA NECESIDAD DE SUJETARSE LO
Pierdes, si pretendes sujetarlo. Lo que sujetamos, huye. El secreto para seguir haciendo camino es que avanzamos juntos, dejando atrás la anterior. También, la felicidad anterior. Está claro?

Todo intento de convertir el otro (pareja o hijos) en algo diferente de lo que es, de parecerse a uno mismo, está abocado al fracaso y destruye la relación. Distancia en vez de unir.

 

1.4 PERDONAR TIENE SUS REGLAS: Reconciliación y RECOMENZAR
El perdón no depende de la actitud del otro. No surge del exterior, sino del interior. Es un acto íntimo del corazón, una decisión motivada por valores morales que promueve una actitud profunda, un cambio de dirección de los propios sentimientos y de la energía (pasar de la reivindicación al impulso vital del amor). Esto requiere clarificar muy bien los propios sentimientos y por tanto, requiere un aprendizaje como todas las cosas. Analizamos las reglas del perdón desde el punto de vista de Bert Hellinger:

1. Despréndete DE LA NECESIDAD DE QUERERTE
LA RAZÓN “Yo, la más digna; tú el canalla. Yo soy la esposa fiel, tu eres el infiel. A través del triunfo pierdes la pareja. El precio del éxito, en cambio, es la renuncia al triunfo.

2. Deshacerte del RESENTIMIENTO, el rencor Y EL ODIO
Muchas emociones no son más que el dorso del amor y del dolor. Así, por ejemplo, el odio no es más que la otra cara del amor. Se desarrolla donde alguien fue herido en su amor. Ahora bien, expresando el odio, la persona se corta el acceso al amor. En cambio, diciendo: “Te quise mucho y eso me duele mucho”, ya no cabe el odio. Después de una frase así puede darse la reconciliación; después del odio, ya no es posible. Con el odio, la persona pierde justamente lo que quería tener.

3. MIRA EL MIEDO CARA A CARA
El miedo es un sentimiento que se adhiere a algo. Eliminando todo lo que el miedo podría adherirse, únicamente se intensifica. Es bueno mirar cara a cara las situaciones que dan miedo. No se enferman para reprimir el enojo, sino porque reprimen el actuar que llevaría a la solución. El hecho de expresar su enojo aún no ha liberado a nadie; siempre hay que actuar en consecuencia.

4. Despréndete DE LA NECESIDAD DE REIVINDICAR
Una forma especial del rechazo de los es la reivindicación. Cuando alguien reclama como deberían ser los padres (la pareja, los hijos), o todo lo que aún deberían hacer por él, se impide a sí mismo tomar lo esencial.

5. SIMPLEMENTE COMPARTE EL DOLOR
El dolor que implica un rechazo o un menosprecio tiene efectos fatales y resto fuerzas. Sentir un dolor muy profundo, junto con el otro, eso es lo que sana. La expresión sana sería: Qué pena !, simplemente la pena. Ninguna acusación en ello; simplemente es el dolor compartido.

6. RECONOCE Y VALORA LAS DIFERENCIAS.
El diferente a mí tiene un mismo valor y una misma validez. De este reconocimiento nace después del amor. El fundamento del amor es el reconocimiento del otro y de su familia, tal como son. La estimación implica reconocer que el otro tiene el mismo valor, aunque sea diferente. Esta es la base de la estimación. El compañero es diferente, pero es válido.

7. LA SOLUCIÓN ESTÁ EN EL ALMA DE CADA UNO.
La solución humilde, duelo. También la solución buena duelo, ya que la solución buena es humilde. Sufrir es más fácil que asumir la solución. Las soluciones simples muchas veces se viven como una ofensa. (Hay un sufrimiento que genera neura, en vez de solución. Es el sufrimiento que no afronta la realidad de asumir la solución, el pedir perdón y dejarse perdonar).

8. NO HAY EDICIÓN MEJOR DEL OTRO QUE LA QUE TENEMOS ANTE.
Lo más grande que le puedo dar al otro es reconocerlo y respetarlo. Lo que ayuda es mirar la realidad cara a cara.

9. LA RECONCILIACIÓN ES UN VALOR. DAD-OS PERMISO PARA RECOMENÇAR
Quan una pareja se hace mutualmente mal, y posteriormente se llaman: «Nos perdonamos recíprocamente”, ninguno de los dos acaba siendo superior. Si además se dicen: «reconciliarnos», esto significa: “Nos permitimos recomenzar”. Una regla muy buena es que la pareja se diga: “Nos permitimos recomenzar nuevamente”. Y de lo que hubo antes ya no se habla nunca más. Ni siquiera se piensa más. Esto es sumamente importante. Uno se decide nuevamente, y se recomienza nuevamente. Recomenzar, lleva a la verdadera reconciliación. Este sería el secreto de la felicidad. Pero es demasiado sencillo.

10. EL OTRO ES UN DON PARA MI. YO SOY UN DON PARA EL OTRO
O miro hacia adelante, o miro hacia atrás. Un proceso sumamente importante en la relación de pareja es el “cruz y raya” cuando se han herido. Se recomienza con el primer ramo de flores. El principal obstáculo para la reconciliación en la pareja es aquel que piensa que el otro le debe algo.

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