LA VOZ DEL SILENCIO

11 DIOS ES “TODO LO QUE ES” Y “TODO ES COMO ES”

Leía en la experiencia de un gran místico que «Dios es silencioso, tranquilo, sereno, pacífico, impasible, lo abarca todo, presente en todas partes y lo sabe todo por ser «TODO LO QUE ES». Y continúa definiendo el inefable indefinible: «Dios es total, completo, quiescente, amoroso. Está más allá del tiempo y del espacio, no tiene partes o divisiones, es no dualista y presente por igual en «TODO LO QUE ES» y no diferente al Yo «.

Me ha sorprendido profunda y gratamente saber que YO, DIOS, TODO LO QUE ES son una y la misma cosa. Cuando más profundizo, más me asombro. Entiendo que se trata de entenderlo para experimentarlo. Ahora sé que este es el verdadero «saber». Entiendo que el primer paso es abrir confiadamente a Aquel que es «TODO LO QUE ES». 

Entiendo que «TODO LO QUE ES» lo es en virtud de la Presencia Divina, la cual «está más allá de todo pensamiento, actividad mental o incluso observación. La conciencia es la conciencia del Yo que surge del hecho de saber y aceptar que es «TODO LO QUE ES».

Leyendo a este místico, que habla desde la experiencia, me he sentido inspirado y me ha hecho entender la segunda parte, que «TODO ES COMO ES», gracias a la Presencia Divina en «TODO LO QUE ES». Ambas expresiones son muy similares, de una luminosidad abrumadora y liberadora si las vivo interconectadas. Pero aceptar que «TODO ES COMO ES» depende de que mi libre albedrío se abra a la Presencia de Dios interior que impregna de su Esencia «TODO LO QUE ES».

Meditando estas dos expresiones, me doy cuenta que, en nuestra vida humana, tenemos necesidad de entender que «TODO ES COMO ES» si queremos aceptar la realidad que no podemos cambiar a nuestro antojo y conveniencia, sobre todo la realidad sufriente y dolorosa. He experimentado que para aceptar la realidad «tal como es», que equivale a «tal como se me presenta», quien más se resiste es el ego-mente, pues «todo debe ser» como él quiere. Aquí radica la fuente de conflicto y sufrimiento. La capacidad para aceptar la realidad “tal como es», surge de saber que «TODO LO QUE ES» es Presencia de Dios que me habita, y además es «increíblemente suave, tierna, amorosa, esponjosa, pero paradójica y simultáneamente dura como una roca, inmutable, todopoderosa, con una cohesión infinita que mantiene unida ‘toda la realidad’ como un universo en perpetua Creación».

Si «TODO LO QUE ES» está impregnado de la Presencia amorosa de Dios, elijo aceptar, sin lugar a dudas, que «TODO ES COMO ES» por puro amor de Dios. Así soy plenamente consciente de que mi libre albedrío hace la mejor elección. Sé que es cuestión de «significados»: pudiendo decantarme por el significado que el ego-mente da a «TODO ES COMO ES» elijo el significado de la Presencia de Dios, la cual, impregnando «TODO LO QUE ES» del su Infinito Amor, disuelve y hace desaparecer las ilusiones de causa-efecto y cesa todo sufrimiento.

No te quedes en un simple juego de palabras que el ego-mente te dirá que no entiende, cuando en realidad no las quiere entender. Si empiezas a aceptar que «TODO ES COMO ES» fíate de Aquel que impregna de su Infinito Amor «TODO LO QUE ES». Y no lo olvides: Tú, formas parte de este inmenso Amor, por lo tanto, de «TODO LO QUE ES».

La voz del silencio

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