LA VOZ DEL SILENCIO

12 VIVIR EN LA VERDAD DEL SER COMO SERVIDOR DE DIOS

¿A qué asocio la palabra Verdad? ¿Por qué me surge escribirla en mayúsculas? ¿Qué sentido tiene para mí la Verdad?

Estas preguntas y otras que podría añadir en torno al término Verdad, me vienen a menudo a la mente, pero cada vez más me mueven el corazón. Hasta ahora, hablo de pocos años, había leído, oído y pronunciado muchas veces la palabra verdad.

Pero de un tiempo a esta parte, percibo la Verdad en mayúscula. Lo atribuyó al cambio de valor, significado e importancia que ha adquirido para mí vivir este término, desde que descubrí los Niveles de Conciencia del Dr. Hawkins.

El deseo de vivir en Verdad se me ha convertido en anhelo de honestidad, de integridad, de liberación, de devoción y de evolución espiritual.

Poco a poco he ido entendiendo que pasar del concepto sobre qué es la Verdad a hacer la experiencia de vivir en la Verdad, formaba parte de mi proceso de evolución espiritual.

Se trata de un proceso que se experimenta a partir de un profundo compromiso, de una sincera decisión, de una humilde devoción a la Divinidad y de una entrega confiada de todo lo que es ego, a Dios. La devoción a la Divinidad me ha ampliado el primitivo significado que tenía del vocablo «devoción».

La religiosidad popular me había enseñado a tener devoción a determinados santos y santas, a diferentes advocaciones a la Virgen, al Ángel de la Guarda, todo ello fruto de creencias de infancia, que luego se abandonan.

Confieso que nunca me habían hablado de devoción a la Divinidad. A partir del proceso de evolución espiritual en los niveles de conciencia, he descubierto que la devoción a la Divinidad significa devoción a la Verdad.

Este proceso me ha llevado a descubrir que el amor a la Verdad es amor a Dios Uno y Trino, cuya esencia es puro AMOR. Así el Padre, que es todo Creación, engendra al Hijo por amor.

El Hijo, por amor al Padre, es todo Salvador. El Espíritu Santo, que es la expresión del recíproco amor entre el Padre y el Hijo, es todo santificador.

Y cada ser humano de cualquier raza, cultura, religión, llega a la existencia por puro AMOR. Y el solo hecho de existir es la prueba de este amor Divino. Junto con la existencia, me ha hecho el don de su misma Esencia: el AMOR. Soy amor. Entiendo que el Amor y Devoción a la Divinidad es Amor a la Verdad. 

La profundidad de lo que significa vivir en la Verdad, la expresa Jesús al definir su misión (Juan 18,37): «Mi misión es ser testigo de la Verdad. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo». «Todo el que es de la Verdad, escucha mi voz». Y ahora entiendo por qué «Mi Verdad os hará libres». (Jn. 8,22)

Por experiencia sé que el ego hace todo lo posible para mantenerme en la falsedad. En cambio la devoción a la Divinidad me abre a la Verdad. 

¡Cuánto ego todavía tengo que rendir a la Verdad! ¡Cuánta humildad necesito para rendirme! ¡Cuánta confianza en que la Verdad me convierta!

Con cuánta voluntad necesito orar: Dame amor a Tu Verdad, porque por mí mismo yo no sé nada. Sólo tuyo es el poder y la gloria¡ Guíame con tu Espíritu Santo, y déjame ser servidor de tu Verdad. Amén.

La voz del silencio

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