LA VOZ DEL SILENCIO

22 HISTORIAS + DRAMAS NO INTEGRADOS GENERAN LOS BUCLES DEL EGO

Cuando uno se halla bloqueado en un bajón porque alguien le retorna lo que previamente le ha proyectado, es entrar en una espiral o bucle del ego. El ego fabrica sus espirales y sus bucles mediante las historias y los dramas que nos hemos habituado a representar en el teatro del absurdo de nuestra vida.

El ego tiene una enorme facilidad de atraparnos en sus historias. Basta reconocerlas para salir de ellas. Pero esto requiere conciencia, reconocer y soltar. Para no entrar en las historias del ego, he de reconocer que me meto en ellas con una enorme facilidad, pero puedo reconocer que hay una parte de mi (el SER) que me permite mirar estas historias desde fuera, sin entrar en ellas.

Para no entrar en las historias del ego y sus dramas puedo ELEGIR no entrar. Sólo es cuestión de ELEGIR. Cuando ELIJO no entrar en las historias del ego, y ELIJO no dejarme atrapar en sus bucles, descubriré que hay un APEGO en mi forma de reaccionar. APEGO se le llama a lo que me atrae o me repele.

INDICATIVOS DE UN APEGO

Pongamos el ejemplo de una persona la cual, su ego, lidia con sentimientos de vergüenza (no valía, inseguridad, sentimiento de separación, de abandono, de soledad, etc.)  Es algo familiar, conocido, algo vivido desde hace décadas. Algo que la persona puede identificar rápidamente por repetitivo, por enraizado, por haberlo experimentado durante muchos años. Todos tenemos apegos. Todos tenemos una parte que se rige por el programa del ego “yo sé”, que de momento no quiere reconocer el impacto que le está llegando y afectando. Pero llega un momento que se manifiesta y se detecta sobre todo en momentos críticos, de crisis, de dificultad debido a que el impacto emocional que nos llega, nos desestabiliza, es molesto, causa dolor o sufrimiento. Es preciso RECONOCER que esta parte que se siente herida, en realidad somos nosotros mismos. Es una parte nuestra no integrada

Por ejemplo, quien se siente solo, abandonado, no querido, experimenta un sentimiento no es real. Simplemente está negando su SER, negando la Presencia de Dios dentro. ¿Cómo?

Reviviendo lo que durante décadas lleva repitiendo continuamente, algo molesto, doloroso frente a lo cual se ha habituado a reaccionar.   

¿Cuándo se manifiesta una de estas situaciones?  Cuando algo nos molesta, nos hace sufrir, nos causa dolor.

Esto a lo que nos hemos habituado, hemos de identificarlo como un campo de energía del ego, que ya lo experimentamos en la infancia y hemos seguido reaccionando a él durante toda nuestra vida. He de asumir la responsabilidad que soy yo mismo quien revive una vez y otra las mismas historias desde que en una muy temprana edad, experimenté algún impacto emocional que generó mi patrón de conducta y mi estructura mental.

Cuando empiezo a reconocer que se trata de historias del ego, cuando reconozco mis reacciones, cuando me doy cuenta que el ego me utiliza como protagonista de sus historias, puedo ELEGIR no entrar en ellas. Puedo hacer el ejercicio que propongo al final.

AVERSIÓN Y ATRACCIONES SON APEGOS

AVERSIÓN

Justamente esta dinámica en la que te comprometes, hace que el SER te ponga de manifiesto, en primer lugar, la aversión (el rechazo) hacia estas creencias de vergüenza y de culpa que ahora te propones entregar. Tu SER pondrá de manifiesto el campo de energía en forma de aversión: juicios, expectativas, miedos, amenazas que generan en ti aversión. Cada aversión viene acompañada de su opuesta atracción. Ten en cuenta que tanto las aversiones como las atracciones son apegos. Cuando experimentas una aversión, por tanto, un rechazo, un miedo a algo que siempre has temido, aquí tienes que identificar un apego. Mientras haya aversión, siempre habrá apego. Si quieres que el campo de energía que te rodea sea positivo, benévolo, compasivo, suelta tanto la aversión como la atracción vinculada a ella.

ATRACCIÓN

En el fondo de cualquier atracción hay un perqueño “yo” que “quiere ser” porque siente que “no es”. “Quiere ser” reconocido, valorado, querido, porque del impacto emocional que experimentó en el origen, este pequeño “yo” dedujo sentimientos y creencias de vergüenza: no valía, abandono, soledad, separación, culpa, miedo, ira, odio, etc. Este pequeño “yo” se pasa la vida buscando reconocimiento, valoración, cree que es culpable, por eso busca indulgencia, quiere pagar una deuda, quiere compensar lo que cree que le falta. En definitiva, todos buscamos ser, porque no soportamos no-ser. Identifica esa parte de ti que experimenta las dos caras de la misma moneda: aversiones y atracciones. La atracción siempre trata de compensar, conseguir, pagar deudas, desde el sentimiento de «no ser» y desde el el programa «soy causa».

En el caso de la vergüenza, por ejemplo: el hecho de no sentirme reconocido, activa la necesidad de buscar reconocimiento. Esta búsqueda de reconocimiento es la atracción-apego a que los demás me valoren y reconozcan. Aquí radica mi apego, que trata de llenar el vacío de falta de reconocimiento. Dado que el ego busca reconocimiento fuera, en los demás, en los acontecimientos, siempre se siente frustrado, porque el ego busca desde el posicionamiento «no me siento reconocido», “no soy”. Cada frustración incrementa la atracción-apego. Es importa abrirse y aceptar el principio fundamental que dice: “Lo incompleto solo se llena desde el “completo”. Ningún “incompleto” se llena desde otro “incompleto”. Todo funciona de “COMPLETO” a “COMPLETO”. Traducido sería: “Todo funciona de “SER” a “SER”. Nada funciona de ego a “SER”. Cuando pretendemos llenar o compensar nuestros vacíos, nuestras carencias afectivas, de relación, incluso económicas desde el ego, solo experimentamos más frustración. El ego no tiene capacidad de compensar nada. Solo el SER, solo DIOS (el ABSOLUTO COMPLETO) compensa, llena cualquier vacío.

El SER (DIOS) no siente ninguna aversión ni atracción porque es completo en si mismo. La capacidad «yo valgo por mí mismo», (capacidad de SER COMPLETO, la primera y más básica capacidad), todos la tenemos por el solo hecho de existir. La esencia del sentimiento de valía, tiene su origen en el hecho real de existir porque Dios ha pensado en mí, me ha hecho igual a su misma esencia y me ha dado la vida, para realizar el “propósito” que Él tiene para mí.

Debo tomar conciencia de que soy una palabra pronunciada por Dios. Gracias a esta Palabra «todo ha venido a la existencia, y nada de lo que existe no se hizo sin ella. En ella está la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la oscuridad, y la oscuridad no ha podido ahogarla. (…) A todos los que la recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hijos de Dios. No nació de sangre, ni por deseo carnal, ni por la voluntad del hombre, sino de Dios. (…) De su plenitud todos hemos recibido gracia tras gracia «. (Jn 1. 1-18)

De aquí se desprende que el Origen y la Raíz de mi valía es Dios que me ha llamado a la existencia. La cuestión es ¿a qué dedico mi existencia? ¿A qué valor, importancia y significado doy prioridad:

  • Permanecer atascado en los bucles del ego o,
  • Evolucionar hacia el SER COMPLETO que soy, por ser hijo de Dios.

Muchos no son conscientes ni están dispuestos a reconocer el Origen de su existencia, por eso a muchos les es imposible reconocerse en la Verdad, por eso siguen toda su vida atrapados en la dinámica del ego. La gracia que debemos hacer fructificar es la ser conscientes de que el ego nunca puede ahogar la Luz del SER, aunque lo intenta con tenaz persistencia:

  • Sentirme rechazado no me gusta, entonces busco sentirme aprobado, reconocido, aceptado. Este es el lado de la atracción. Busco ser aprobado (atracción) porque rechazo no-ser (aversión). Ambas son el mismo apego, que he de identificar, reconocer, acept y entregar a Dios.

Cuando me reconozco a mí mismo, activo el nivel del ACEPTACIÓN DEL RECONOCIMIENTO DE DIOS, que es la LUZ que desvanece la oscuridad del ego. A medida que hago este trabajo, me desidentifico de mi apego (aversión-atracción) y voy recuperando que, mi verdadero reconocimiento, es la existencia que Dios me ha dado, con la que me hace partícipe de Su Esencia Divina. Es el estallido de la LUZ. Aquí es cuando la energía del SER comienza a adquirir relieve y a domina sobre la del ego. Se trata de recuperar la conciencia más profunda de lo que verdaderamente soy

 EJERCICIO: ELIJO RESPONDER EN VEZ DE REACCIONAR

  • Esta no es mi realidad.
  • Esta no es mi historia.
  • Estoy frente a un bucle en el que mi ego pretende ataparme.
  • Elijo abandonar esta historia y todas en las que me enreda el ego.
  • Me doy cuenta que estoy metido en una burbuja creada por mí mismo.
  • Me doy cuenta que estoy evocando estados emocionales que ya conocía, que los he venido representando y reviviendo durante toda mi vida, para que esta parte de mí que se molesta, se enfada, se siente mal, siga reviviendo las mismas historias de siempre y siga reaccionando de la misma manera.
  • Me doy cuenta que es un apego.
  • Me doy cuenta que aquello que no me gusta es una aversión.
  • Me doy cuenta que entro en un bucle del ego, cada vez que algo no me gusta.
  • Me doy cuenta que el campo de energía profundo desde el cual el ego me hace reaccionar, es el mismo campo de energía de mi patrón de conducta.
  • Me doy cuenta que esto es una aversión frente al malestar, dolor, sufrimiento.
  • Yo no soy esta historia.
  • Yo no soy el experimentador protagonista de esta historia. Si lo he sido durante muchos años, sin darme cuenta, ahora todo protagonismo.
  • Yo no formo parte de todo el escenario en el que el ego monta sus historias.
  • Me doy cuenta que todo esto es el escenario es el pequeño yo. Basta.
  • Cada vez que reacciono, me subo al escenario y allí represento mi drama de turno. Mi ego me dicta el guión y me convierto en el protagonista de todos los personajes que represento: soy la ofensa, la indignación, la rabia, la crítica; soy el juez interior que me juzgo, que juzga a los que me han herido.
  • Cualquier reacción es un egoísmo apegado a estas escenas.
  • Yo no soy egoísmo.
  • Yo soy el SER.
  • Yo soy el REINO DE DIOS en mi interior.
  • Suelto todo este egoísmo.
  • Suelto cada aversión y cada atracción.
  • Suelto toda identificación con este “yo” que no soy.
  • ELIJO dejar mi vida en manos de DIOS.
  • ELIJO que ESPÍRITU SANTO sea mi guía.
  • ELIJO abandonar estas historias, sus escenarios y todos sus dramas.
  • ELIJO el SER.

La voz del silencio

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