LA VOZ DEL SILENCIO

8 – TODO TIENE LUGAR POR SI MISMO

La gestión de los sufrimientos que experimentamos tienen relación con el nivel de flotabilidad.

La imagen del corcho que flota sobre el agua es la más adecuada para entendernos a nosotros mismos.

Cada uno somos un corcho que flota. El respectivo nivel de flotabilidad indica justamente el nivel de conciencia en el que nos encontramos. Depende de este nivel que sepamos gestionar nuestro sufrimiento desde el nivel de flotabilidad del ego o desde el nivel de flotabilidad del SER.

Todo resulta en sí mismo. Este principio es fundamental entenderlo y aceptarlo.

Nos cuesta aceptarlo porque cuando sufrimos, no somos conscientes de que sufrimos desde el nivel de flotabilidad en el que nos encontramos. Cuando sufrimos desde nivel de flotabilidad del ego, es imposible entender que todo resulta en sí mismo, porque el ego nunca acepta que él sea la causa de su bajo nivel de flotabilidad. El ego siempre atribuye la causa-culpa de su sufrimiento o nivel de flotabilidad fuera, al otro, a los otros, en el entorno.

Avanzamos en la escala de la conciencia o nos quedamos siempre en niveles de flotabilidad del ego en función de cómo gestionamos nuestros sufrimientos.

Sin el despertar de la conciencia no hay evolución ni crecimiento en el nivel de flotabilidad.

Cada uno somos responsable de nuestro nivel de flotabilidad, de nuestro karma, lo que almacenamos en nuestro inconsciente. Todos los seres humanos tenemos la oportunidad de evolucionar, de dar pasos en nuestro nivel de flotabilidad, pero hay que no les dan.

Los que están en un camino espiritual pueden dar grandes saltos de conciencia, pero hay que estar en camino espiritual permanentemente.

Somos responsables de responder, pero no en que nosotros causamos nuestra realidad. Las cosas ocurren por sí solas en cada nivel de flotabilidad. Basta que nos damos cuenta del nivel de flotabilidad en el que nos encontramos en cada momento, porque sólo vemos la realidad del nivel de flotabilidad en el que nos encontramos en cada momento de nuestra vida.

No es lo mismo ver la realidad de la vida desde el nivel de flotabilidad del amor incondicional (540 o más), que ver la realidad desde los niveles de flotabilidad de las emociones y posicionamientos del ego (199 hacia abajo).

Ten presentes los diferentes niveles de conciencia:

• El del SER con el que llegas a este mundo, marca el nivel de flotabilidad al que estás llamado a vivir.

• El del SER en tu vida cotidiana, marca el nivel de flotabilidad en el que te mantiene el ego con los hábitos recurrentes que te hace vivir continuamente.

• El de autopercepción que tienes de ti, es la imagen de si te percibes desde el ego o desde el SER.

Todas nuestras decisiones, actitud, acciones dependen de nuestra responsabilidad.

La gracia y la guía de Dios siempre está disponible. Yo y sólo yo soy responsable de acogerla o de ignorarla.

La humildad es fundamental para elegir una responsabilidad o la otra.

La voz del silencio

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