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APEGOS + SENTIDO DE PROPIEDAD = SUFRIMIENTO

La experimentación de dolor o sufrimiento se encuentra en las enseñanzas religiosas como un sentido de «sacrificio necesario». En realidad es innecesario, pero sólo puedes darte cuenta de ello cuando lo trasciendes.

 

Se genera a partir del apego y el sentido de propiedad. Los apegos no son solo conscientes, la mayor parte de ello son inconscientes. Condición humana ciertamente, pero superable cuando se está decidido a sacarla de la vida de uno.

 

Hay algunos apegos que generan tal sentimiento de pérdida que sientes como si una parte de ti la perdieras para siempre y se siente irrecuperable. Además de soltar a cada momento, el llanto es un gran enjuague útil para limpiar todo el interior. Solo es permitir que el sentimiento se exprese sin resistirlo y así soltarlo cada vez. Parece interminable, porque esta energía, lleva tanto tiempo acumulada!. Al permitir su expresión y soltarla (dejarla ir) es como abrir una válvula, que finalmente permite que llegue un momento en que se vacíe completamente. Esto se experimenta como una gran paz.

Cuando los apegos siguen presentes en alguna medida, ¿qué indican?.

Te indican que la valoración o sobre-valoración de lo especial se convierte en el escenario para la revolcada de la ola que te hace comer arena y te azota con fuerza, cada vez que sufres debido a tus apegos.

Valoramos mucho algo o alguien, porque mentalmente lo percibimos como un sustituto de alguna falta o sensación de incompleto (carencia).

 

La sensación de incompleto o insuficiencia o carencia se aprende en la infancia cuando el niño no fue atendido, abrazado, cobijado, en síntesis, cuando aparentemente no se sintió  querido. Se forma una impronta en la mente y esa confianza o aceptación y amor que no sentimos en la infancia se proyecta al mundo y nos sentimos faltos, carentes, incompletos.

Esa identidad es falsa. En realidad la prueba irrefutable del amor de Dios por nosotros es que estamos vivos y todo lo tenemos por añadidura.  

En tu guía-plegaria es el momento de añadirle nuevos mensajes liberadores de viejas y caducas creencias falsas. Así, por ejemplo:

  • Yo no soy una identidad.
  • Yo soy un ser de amor.
  • No he venido a este mundo a recibir amor, sino a darlo, a expresarlo.

¿Por qué esto es así? 

Porque el SER que tenemos a imagen y semejanza de Dios es puro Amor. Este es tu esencia.

Pero entonces tú crees que estás separado y no hay amor para ti y a partir de ahí se manifestará en tu vida esa carencia. La resistencia a esa aparente carencia se le llama sufrimiento. Sentimos que una parte de nosotros se fue con el objeto o persona que perdimos.

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