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ATRAVESAR LAS PUERTAS 1

DIRECTRICES GENERALES

Lo que energiza el progreso espiritual es la intención de reforzar la dedicación y el compromiso, así como el alineamiento con los principios y las prácticas espirituales. Esto permite enfocar el esfuerzo y mostrar determinación y paciencia, que requieren buena voluntad general hacia uno mismo y hacia el esfuerzo espiritual. Lo anterior puede generalizarse en una ACTITUD DEVOCIONAL que trasciende cualquier definición lineal específica. Estos objetivos dan prioridad automáticamente al valor y al significado, que consecuentemente tienden a proveer la energía necesaria para el esfuerzo espiritual.

Si bien es habitual reservar algo de tiempo para dedicarlo específicamente a una práctica espiritual, como la meditación formal, generalmente resulta más práctico incorporar los principios espirituales a la vida cotidiana y al estilo de vida, porque estos periodos especiales pueden perderse en medio de las tensiones de la vida cotidiana y acabar siendo abandonados. En cambio, un ESTILO DE VIDA CONTEMPLATIVO no suele perderse tan fácilmente como los periodos especiales de tiempo, que exigen un entorno especial y aquietado. Los periodos de práctica en aislamiento también tienden a quedarse compartimentalizados y separados de la vida cotidiana; son algo que uno “hace”, en lugar de integrarse en la personalidad como lo que uno “ES”.

A nivel PRÁCTICO, lo que funciona bien es seleccionar el principio espiritual y después hacer que él rija nuestra vida, aplicándolo consistentemente y sin cesar, “pase lo que pase”. Es muy valioso seleccionar una premisa básica que dirija nuestra vida, como la DECISIÓN de ser bondadoso y mostrar buena voluntad hacia la totalidad de la vida en todas sus expresiones. En consecuencia, uno está dispuesto a perdonar las observaciones y las construcciones mentales aparentemente negativas. El COMPROMISO de vivir de acuerdo con los principios espirituales básicos queda fuertemente reforzado por la oración, la súplica y la decisión de servir a Dios en lugar de al ego. También es beneficioso PEDIR A DIOS directamente (no de una forma antropomórfica, sino al Dios amor) que seamos capaces de ver las cosas de manera diferente, y solicitar guía, información y dirección.

LOS PATRONES

El compromiso espiritual, el alineamiento y la dedicación inician un proceso NO LINEAL en el que ahora los fenómenos y las situaciones, tanto dentro como fuera, SON ATRAÍDOS por nuestros campos de energía internos, que también incluyen tendencias y componentes kármicos. A partir de aquí, la vida se despliega en distintas capas y con presentaciones DISTINTAS de las que se hubieran vivido de no haber realizado tal compromiso. La intención espiritual influye en las percepciones, en los recuerdos y en la interpretación de los valores, que difieren de los impulsos y objetivos egoístas a los que antes se daba prioridad. Ahora es el Espíritu el que programa las PRIORIDADES de acuerdo con su valor espiritual intrínseco y con el servicio a la evolución espiritual. La evolución de la conciencia es progresiva y constituye todo un “PROGRAMA DE APRENDIZAJE” iniciado por una resolución que evoca el poder de la voluntad espiritual. A partir de ahí toda experiencia se vuelve valiosa para el despliegue y el desarrollo de la conciencia. Por lo tanto, y en contraste con las anteriores preferencias del ego, ahora los “errores” o los “éxitos” tienen IGUAL VALOR.

Como es bien sabido, la dedicación a los valores espirituales y al proceso de purificación tiende a sacar a la luz sus APARENTES “OPUESTOS”, mediante los cuales se presentan dualidades kármicas que requieren que discernamos los posicionamientos de los que surgen. Uno de los primeros dilemas que emergerá de manera casi segura es la dualidad BUENO/MALO: un campo de investigación muy fructífero. Mediante la observación, uno ve que la dicotomía bueno/malo solo es un reflejo de una contextualización general basada en suposiciones no examinadas. Con profunda humildad, uno pronto se da cuenta de que, sin ayuda, la mente no está autorizada ni equipada, y es incapaz de juzgar con discernimiento. Es posible llegar a este descubrimiento simplemente empezando a preguntarse para quién es bueno, para quién es malo, cuándo y bajo qué circunstancias. Esto lleva a examinar la contextualización general que uno hace del significado y el sentido de la vida humana como experiencia de APRENDIZAJE TRANSICIONAL.

Incluso una mirada rápida y superficial a la experiencia humana revela que es, en primer lugar, mortal, temporal y transitoria, y la mente, sin ayuda, ni siquiera es capaz de señalar de dónde ha surgido ni hacia dónde va. Por sí misma, y debido a su estructura interna, la mente también es incapaz de distinguir entre la verdad y la falsedad. ¿Mediante qué autoridad sería capaz de discernir entre el “bien” y el “mal”? Esto nos lleva a descubrir que “PENSAR” no es un método muy fiable de llegar a la verdad ni de avanzar en la espiritualidad, y que la mente, por sí misma, solo tiende a generar más pensamientos, en lugar de entregarlos a una comprensión más abarcante y no lineal que resolvería la cuestión completamente. La comprensión espiritual no suele producirse siguiendo un proceso mental lógico, sino que es un aura de comprensión y entendimiento más DIFUSA E INTUITIVA, que incluye el CONTEXTO GENERAL y no solo el contenido lineal.

La SELECCIÓN de un principio espiritual básico según el cual vivir se convierte operativamente en un conjunto de actitudes que cambian la percepción. Se trata de un estilo mediante el cual uno se posiciona y se relaciona con la vida, más que de una serie de creencias lineales. Las actitudes tienden a generalizarse como DISCERNIMIENTO, más que como percepción definible. Este discernimiento espiritual suele ser abierto e invita a una expansión de la comprensión. Por tanto, uno toma conciencia de que, en lugar de decir: “Yo pienso esto y lo otro”; tiende a decir: “Parece ser que…”, “Suena como…”, “Tiene el aspecto de…”, o “Da la sensación de…”. Son tendencias provisionales y relacionadas con los sentidos que permiten PROCESAR INFORMACIÓN, más que definiciones limitantes y declaraciones que afirman: “Él está equivocado porque…”. Mediante este cambio de enfoque, la experimentación se vuelve menos lineal, menos definida y menos verbalizada. En consecuencia, uno “CAPTA” DE QUÉ VA UNA SITUACIÓN tal como “capta” la totalidad de un precioso atardecer sin tener que realizar un proceso mental que diga: “No es precioso?”, o que describa sus colores, contornos, nubes, etc.

Mediante esta orientación, el procesamiento de la información se hace más contextual y general, en lugar de particular, por lo que hay menos lenguaje y diálogo mental. Esto evoluciona para dar la capacidad de “darse cuenta” y de “saber” SIN NECESIDAD DE PENSAR. La cualidad experimental subjetiva de tener a un gato ronroneando o a un perro moviendo la cola no requiere procesos mentales en absoluto. Más bien, uno “capta” de qué va la totalidad de la situación debido a esta progresiva capacidad de discernir la esencia, en lugar de usar la percepción mentalizada. Mediante este proceso, finalmente queda muy claro que todas las cosas “simplemente son como son”, y eso que son, es su “significado”. Esto revela una ACEPTACIÓN que no requiere comentario, contenido, ni manifestar una posición dualista por medio del lenguaje, como dar una opinión. Este estilo es similar al tradicional “Wu Wei” del camino del Tao, por el que uno FLUYE con la vida sin esfuerzo, abandonando la voluntad y el juicio en manos de Dios. La no resistencia conduce al NO APEGO más que al desapego, que puede ser una forma de evitación.

No oponer resistencia no significa ignorar o negar, sino ser testigo, observar y ser consciente, lo cual, como estilo experimental, nos lleva de ser el actor imaginario en la película de la vida a ser el TESTIGO/OBSERVADOR que no está involucrado emocionalmente y, sin embargo, es capaz de participar. Esta actitud reduce la tentación de invertir en posicionamientos y resultados. Por lo tanto, la voluntad personal SE RINDE y la Voluntad Divina TOMA su LUGAR, y en ella la Creación es continua, evolutiva y está al servicio del despliegue de la conciencia (awareness).

En este proceso de transformación, discernimos que la cualidad subyacente que activa la experimentación es la conciencia (awareness) misma. No hay “alguien” siendo el testigo, experimentando u observando. Más bien, se trata de una cualidad innata que opera SIN ESFUERZO y sin ser drenada por la intención de modificar el proceso. La totalidad de la vida simplemente se convierte en algo “DADO”; y la conciencia (awareness) de la esencia subjetiva reduce la sensación de un “yo” personal a la presencia innata del Ser, que abarca y está más allá del contenido pensado. Esta conciencia (awareness) es la “LUZ” mediante la cual “VEMOS” mental y emocionalmente. Ahora, mediante esta conciencia (awareness), el enfoque se dirige hacia dentro, hacia la fuente de Luz, en lugar de hacia los detalles de lo que está iluminando. Únicamente por medio de esta luz podemos ser conscientes del contenido de la mente, puesto que, de otro modo, ¿cómo podría saber uno qué está experimentando o en qué está pensando?

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