LA VOZ DEL SILENCIO

Vacia la mente

Entre la palabra “ser” y la experiencia del “SER”, se interpone tu mente. La mente controla, clasifica, juzga, etiqueta, elige en base al sufrimiento que quiere evitar o a las expectativas de “felicidad” que persigue. Tanto una decisión como la otra la toma la mente, pero la mente no discierne, únicamente reacciona, cuando solo mira hacia fuera.

Discernir implica la capacidad de elegir entre la verdad y la falsedad, pero la mente, innatamente es incapaz de discernir entre la verdad y la falsedad. Entre bueno y malo, entre positivo y negativo, entre me gusta y no me gusta, la mente elige aquello a lo que se apega, en función de las atracciones y las aversiones que ha coleccionado. Sin la conciencia, la mente funciona a tientas y a ciegas. Si moralmente es negativo lo que le atrae, tiene la habilidad de justificarlo, y también la capacidad de negar, mentir y excluir de la conciencia lo que le causa sufrimiento, aunque sea un simple malestar.

De este modo acumula en el inconsciente lo que etiqueta de aversión. La limitación de la mente es que se mueve en la dualidad arbitraria entre el placer y el sufrimiento. Por eso tus decisiones son poco fiables si tu conciencia se dirige hacia fuera, que suele ser lo más habitual.

Recuerda cuando te invade un sentimiento de tristesa, por ejemplo. Observa los pensamientos que lo acompañan y cómo uno tras otro, sin poderlo detenir, alimentan tu tristeza. Estos pensamientos son como voces interfirièndose una a la otra sin ningún espeto hacia ti, que eres quien sufre. ¿Qué te dicen estas voces? Observa el diálogo mental que alimenta la tristeza.

Date cuenta de la actividad mental que la fomenta. Escucha la voz que te habla de tristeza. Si te propongo que la acojas, casi seguro que te sorprenderá. Pues de lo propongo: Acógela.

Deja que hable sin juzgarla. Trata de escuchas estas voces con compasión. Limítate a acogerlas. Y empieza a tomar conciencia que todo esto es mente. Es tu mente que mira hacia fuera, que espera algún reconocimiento, tal vez una disculpa, quizá que el otro cambie o rectifique, que se comporte como tú esperas, que te dé la razón o simplemente que satisfaga tu expectativa. Un pasito más de conciencia: Date cuenta que estas voces que esperan algo, hablan desde el miedo; tienen miedo  de que tu expectativa se frustre como tantas otras veces has sufrido. Todo es mente que mira fuera y de fuera espera una satisfacción.

Mientras miras toda esta actividad mental, puedes darte permiso de ser consciente que quien mira y escucha estas voces eres tú, i puedes darte cuenta que tú eres diferente de las voces que reclaman.

Toma consciencia que cada voz es una que tú decides escucharla y observala, y que cuando adoptas la actitud de observador, al instante eres distinto de ellas.

Entonces puedes decirte: yo no soy esa tristeza y puedo distanciarse de ella. Dejo todas las voces vociferando en mi mente por un imput que me ha llegado de fuera: una palabra de alguien, un gesto, una percepción mía, una interpretación de algo que he visto, me ha parecido oir, lo he interpretado y me ha removido un campo de energia en mi inconsciente, que ha desencadenado memorias, experiencias y el sentimiento de tristeza. Y así ha empezado la tertulia de voces incontrolables que me sumen en una tristeza que no sé cómo controlar.

Para empezar puedes dedicarte a mirar, a observar los tertulianos (los pensamientos) que te sumen en una tristeza incontrolable. Ten en cuenta que hasta este momento, tu conciencia está, si me lo permites, secuestrada por tu mente.

Dirige la conciencia hacia dentro, hacia tu interior. Es una elección que puedes decidir elegirla. Elige mirar hacia tu interior, hacia el fondo, hacia aquel espacio profundo donde, desde siempre está la fuente de tu SER.

Viniste a este mundo con ella, pero te olvidaste. Sin embargo, siempre ha estado contigo. Es tu SER. Es tu esencia. Sólo en tu SER eres verdaderamente tú. ¿Lo habías escuchado alguna vez?

Quizás sí, o tal vez es la primera vez. No importa, si en este instante tomas la decisión de elegir dirigir tu atención hacia tu interior. Si así lo decide, estás haciendo la mejor elección y ya estás dirigiendo tu conciencia hacia tu SER, aunque todavía no sepas muy bien qué haces. Puedes fiarte y continuar, o puedes dejarlo aquí.

Cuando estás triste, cuando algo te preocupa, cuando te sientes inquieto, angustiado por algo, cuando algún sufrimiento te quita la paz, te propongo que reorientar tu conciencia, de la mente donde la tienes ocupada con mil pensamientos, y la dirijas hacia tu interior, hacia la Fuente de tu SER.

Es un acto de conciencia. Esta es la cuestión. Puedes pensar: “Y cómo hago esto, si no estoy habituado”? Simplemente dite a ti mismo: “Me abro a la Fuente de mi SER y deseo ser cada día más conciencia de Él”.

Es útil invocar: “Todavía no soy muy consciente de ti, pero te pido tu ayuda. Ayúdame, guíame, porque por mí mismo yo no sé nada. Sólo tuyo es el poder y la gloria”.

Este mantra-oración es un acto muy humilde que te abre a la Fuente de tu SER. Cada pequeña abertura de tu mente, te acerca más Ella. Así puedes repetirte: “Siempre estás presente. Nunca me dejas, aunque me sienta solo. Nunca me abandonas, aunque me sienta abandonado. Siempre estás conmigo, a pesar de que me olvido. No sé cómo nombrarte, aunque sé que eres la Fuente de mi SER.

Cuando miro hacia dentro y tomo conciencia de que estás aquí, sé que estás para mí, aunque no sepa cómo llamarte. y aunque me cuesta creerlo, si persisto invocándote, tú te me manifiestas, no porque te pienso, sino porque en el momento menos pensado, te siento, te experimento y entonces sé que eres mi Fuente de donde comienza a brotar energía para soltar la tristeza, fuerza para entregar lo que me preocupa, fortaleza para pacificar mi mente, capacidad para acoger la angustia y el sufrimiento, serenidad para discernir entre el parloteo de la mente y la visión que surge de la Fuente.

Y si con cada respiración voy soltando, experimento que sigue brotando compasión, pacificación, aquietamiento, paz. Y si permito que esta conciencia vaya más a fondo, de este fondo de mi SER brota amor “.

Ahora respiro profundamente y permanezco en esta conciencia de amor y siento que puedo perdonarme de lo mal que me he amado a mi mismo y a los demás, de las historias de no amor que se ha inventado mi mente, y puedo experimentar que de mi interior surge un impulso de compasión hacia quienes mi mente les ha atribuido la responsabilidad de sentirme solo, abandonado, triste, no querido, y tomo conciencia que todo esto es pura mente.

Respiro profundamente y permanezco unido a la Fuente de mi SER, hasta sentirme UNO con Ella.

Y cuando me invade un silencio, lleno de una paz profunda, experimento que en ese instante mi amor se expande hacia todo y hacia todos, sin excluirme a mí mismo, sin excluir a nadie, sin expectativa de nada, sin apego a nada, sin atracción ni aversión a nada ni a nadie.

Con gran sencillez, experimento que en ese instante nada es más importante que este sentimiento, esa sensación de total libertad que me invade.

En este instante sé que de lo profundo de esta nada, vacío de mente, brota el silencio de todo, lleno de puro amor y de amor incondicional. Y sé que me encuentro en casa.

La voz del silencio

 

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