LA VOZ DEL SILENCIO

VIVIR EN LA VERDAD DEL SER COMO SERVIDOR DE DIOS

¿A qué asocio yo la palabra Verdad? ¿Por qué me sale escribirla en mayúsculas? ¿Qué sentido tiene para mí la Verdad?

Desde que he tenido el don de conocer los Niveles de Conciencia del Dr. Hawkins, el deseo de vivir en Verdad se me ha convertido en el anhelo de honestidad, de integridad, de liberación, de evolución y de devoción espiritual.

Poco a poco he ido entendiendo que pasar del concepto sobre qué es la Verdad a hacer la experiencia de vivir en la Verdad, formaba parte de mi proceso de evolución espiritual. He ido experimentando que se trata de un proceso que sólo se hace realidad a partir de un profundo compromiso, de una sincera decisión, de una humilde devoción a la Divinidad y de una entrega confiada de todo lo que es ego, a Dios.

He entendido el sentido de esta devoción a la Divinidad, que me ha ampliado y profundizado el primitivo significado que hasta hace poco tenía yo de la palabra «devoción». Confieso que entre las devociones que me habían enseñado, nunca nadie me había hablado de devoción a la Divinidad. Es a partir del proceso de evolución espiritual sobre los niveles de conciencia, que he descubierto que la devoción a la Divinidad significa devoción a la Verdad.

Este proceso me ha llevado, poco a poco, a descubrir, primero, el amor a la Verdad, y a continuación he descubierto que el núcleo de este amor significa amor a la Divinidad, aquel único Dios, la esencia del cual es puro AMOR que se expresa y se me da en cada una de las Tres Personas que son un UN solo AMOR: el Padre, que es todo Creación, engendra al Hijo, por amor. El Hijo, por amor al Padre, es todo Salvador. El Espíritu Santo, que es la expresión del recíproco amor entre el Padre y el Hijo, es todo santificador.

Cada ser humano de cualquier época, raza, cultura, religión, creyente o no creyente, todos, cuando venimos a la existencia, llegamos por puro AMOR. Y ahora sé que el solo hecho de existir es la prueba de este amor Divino, Uno y Trino, que ha pensado en mí, y que junto con el regalo de la existencia, aún más preciado, ha sido el don de su Esencia: el AMOR. Soy amor.

Ahora entiendo que la única Verdad es este Amor a la Divinidad y que la Devoción a la Divinidad es Amor a la Verdad.

Hace muy poco he entendido la profundidad, la anchura, la inmensidad de lo que significa vivir en la Verdad, uno de los tres sustantivos que definen quién es Jesús cuando él mismo define su misión: «soy camino, verdad y vida». Sn. Juan en 18, 37 explica la misión de Jesús así: «Mi misión es ser testigo de la Verdad. Para esto he nacido y para esto he venido al mundo». Y por gracia de Dios, he entendido dónde encontrar el sentido profundo de la Verdad: «Todo el que es de la Verdad, escucha mi voz». Y ahora entiendo por qué «Su Verdad nos libera». (Jn. 8,22)

Por experiencia sé que el ego hace todo lo posible para mantenerme en la falsedad, en el engaño, en la confusión.

La devoción a la Divinidad me devuelve contínuamente a la Verdad, me sostiene y me mantiene en ella. Y sé que la Verdad es el amor con el que me amo, cuando de verdad me amo con el mismo amor con el que me ama Dios. Sino, ¿cómo puedo vivir el mandato de Jesús: “ama al otro como a ti mismo”?

He entendido que el problema del ser humano es que siempre buscamos el amor que nos ha faltado y en la proporción en que nos ha faltado, fuera. Y la solución a este problema, debido a tanto sufrimiento en toda la humanidad, no es buscar el amor fuera, sino abrirnos al inmenso AMOR de DIOS que somos.

Cuánto ego todavía tengo que liberar hasta dejarme amar por este AMOR de DIOS. Cuánta humildad necesito para acoger Su Voz. Cuánta confianza me falta para creer que «escuchando Su Voz» formo parte de la Verdad y me convierto en Verdad. Cuánta voluntad espiritual y con cuánta fortaleza y confianza debo orar: «Dame amor a Tu Verdad, porque por mí mismo yo no sé nada. Sólo tuyo es el poder y la gloria. Guíame con tu Espíritu Santo, para que Él enseñe a amarme, con el mismo amor con el que me amas Tú. Y déjame ser servidor de este Tu Amor hacia todos.

Gracias por permitirme entender que estar en la Verdad, es estar en el AMOR de la TRINIDAD.

La voz del silencio


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